Elimina el miedo: Dios se complace en darte el Reino
El amoroso Padre que nos da su Reino
Nuestro Padre Celestial siente un gran placer al darnos su Reino. No nos lo da a regañadientes ni por obligación, sino con alegría porque nos ama incondicionalmente. El Reino es nuestro por derecho como sus hijos, y Él se deleita en compartirlo con nosotros.
El Buen Pastor que cuida de su rebaño
Como nuestro Buen Pastor, Dios nos protege y cuida. La imagen de un "pequeño rebaño" transmite su tierno afecto y la seguridad de que, aunque seamos pequeños y vulnerables, Él velará por nosotros. Su bondad no depende de nuestro valor, sino de su inmenso amor paternal.
El Rey generoso que derrama bendiciones
Dios no es un ser tacaño que escatima sus bendiciones. Al contrario, es un Rey generoso que se complace en derramar su gracia y favor sobre nosotros. El Reino que nos ofrece no es un premio que debamos ganarnos con esfuerzo, sino un regalo gratuito que podemos recibir con fe.
El Palacio eterno que nos espera
El Reino de Dios no es un reino terrenal, sino un reino eterno y celestial. Es el lugar donde experimentaremos la plenitud de su amor, la perfección de su carácter y la alegría eterna. El Padre se deleita en prepararnos este hogar eterno donde Él reinará para siempre.
Elimina todo temor de tu corazón, porque Dios es un Padre amoroso, un Buen Pastor y un Rey generoso. Él se complace en darnos su Reino, no porque lo merezcamos, sino por su infinita bondad. Confía en Él, recibe su Reino con fe y prepárate para la gloria eterna que te espera.
Preguntas Frecuentes
¿Por qué es importante eliminar el miedo a que Dios no quiera bendecirnos?
Porque este miedo puede obstaculizar nuestro crecimiento espiritual y nuestra relación con Dios. Nos impide confiar plenamente en su amor y bondad.
¿Cómo podemos saber que Dios se deleita en darnos el reino?
Porque la Biblia nos dice que es su "beneplácito" o "buen placer" (Lucas 12:32). Esto significa que Dios encuentra alegría en derramar bendiciones sobre sus hijos.
¿Qué implica que Dios sea nuestro Padre?
Que somos herederos de su reino y estamos libres de cargas y tributos impuestos por el mundo.
¿Cómo podemos recibir el reino de Dios?
Debemos recibirlo como un niño, con humildad y fe (Lucas 18:17). No podemos ganarlo ni merecerlo.
¿Qué significa que somos el "pequeño rebaño" de Dios?
Que somos preciosos para él, a pesar de nuestras imperfecciones y debilidades. Su bondad no depende de nuestra grandeza.
¿Qué nos promete Dios?
No promesas terrenales como riqueza, popularidad o seguridad, sino el reino de Dios (Lucas 12:32). Esto significa que el gobierno y la autoridad del Rey del universo estarán eternamente a nuestro favor.