Dios, el Creador, Redentor y Santificador
Dios, el Autor de Nuestra Creación
La Escritura nos revela que somos "obra de sus manos" (Efesios 2:10). Como el alfarero moldea el barro, Dios nos formó a su imagen (Génesis 1:27). A diferencia de las criaturas, poseemos un espíritu que nos permite percibir lo espiritual (Juan 4:24). Por lo tanto, cada vida humana es sagrada, con un propósito y significado únicos ante los ojos de su Creador.
Dios, el Redentor de Nuestras Almas
El pecado, causado por la rebelión del enemigo, ha corrompido nuestra imagen divina (Romanos 3:23). Somos pecadores por naturaleza y elección, y ninguna obra puede librarnos de la pena del pecado (Romanos 6:23). Necesitamos la misericordia y la gracia de Dios para nuestra salvación.
A través de su Hijo Jesucristo, Dios se acercó a nosotros, restaurando nuestra relación con Él (Romanos 5:1-2). Al creer en Jesús, somos justificados y tenemos paz con Dios. Jesucristo es la imagen perfecta de Dios (Colosenses 1:15), y al vivir en Él, su imagen se restaura en nosotros.
Dios, el Proveedor de Nuestras Necesidades
Como nuestro pastor, Dios promete suplir nuestras necesidades según su riqueza y gloria (Filipenses 4:19). Él es el dueño del cielo y de la tierra, y podemos confiar en Él para nuestras necesidades físicas, financieras, emocionales y espirituales (Salmo 23:1-3). En Jesucristo, hemos sido bendecidos con vida eterna, una nueva vida y vida abundante (2 Corintios 5:17; Juan 10:10).
Dios, el Santificador de Nuestras Vidas
El Espíritu Santo reside en nosotros, guiándonos a toda verdad (Romanos 8:9; Juan 16:13). Nos convence de pecado, justicia y juicio (Juan 16:8). A través de su obra, transformamos a la semejanza de Cristo (2 Corintios 3:18), produciendo en nosotros el carácter de Cristo y el fruto del Espíritu (Efesios 5:8-10; Gálatas 5:22-23).
El Propósito de la Obra Divina
El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo participan en esta obra, revelando su naturaleza divina. Somos obra de Dios para buenas obras, preparadas de antemano para que caminemos en ellas (Efesios 2:10). Estas obras reflejan nuestro llamado único en Cristo, que se remonta al plan original de Dios para la humanidad (Génesis 2:28) y se expresa en la Gran Comisión (Mateo 28:18-20). Al hacer buenas obras, honramos y glorificamos al que nos creó, nos redimió, nos provee y nos santifica con su amor inmutable.
Preguntas Frecuentes
¿Qué significa que somos hechura de Dios?
Esto significa que somos creados por Dios y vivimos en Él, reflejando Su imagen y propósito en nuestras vidas.
¿Cómo se manifiesta la obra de Dios en nuestra creación?
Nos creó a su imagen, nos dotó de espíritu y nos hizo únicos y valiosos.
¿Cómo nos redime Dios y restaura su imagen en nosotros?
A través de Jesucristo, quien murió para salvarnos del pecado y nos hizo nuevas criaturas.
¿Cómo nos provee Dios y satisface nuestras necesidades?
Él es nuestro pastor que cuida de todas nuestras necesidades, tanto físicas como espirituales.
¿Cómo nos santifica Dios y nos transforma a la imagen de Cristo?
Por medio del Espíritu Santo, quien reside en nosotros y nos guía hacia la justicia y el crecimiento espiritual.
¿Cuál es el propósito de que seamos hechura de Dios?
Para realizar buenas obras que glorifiquen a Dios y cumplan con el plan original para la humanidad.